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Hace apenas unos días atrás se cumplieron 17 años desde aquel mensaje de Linus Torvals “Do you pine for the nice days of minix-1.1, when men were men and wrote their own device drivers?” Si, aún resuena en nuestra mente y vive en nuestros corazones ese intenso deseo que nos llevo a conocer al sistema operativo del pingüino. Pero hay un pequeño detalle, algo que nos empaña la celebración de tan gloriosos 17 años. El detalle es, ¿por qué Linux aún no es para el usuario común?.

Esta pregunta es el resultado de varios años de escuchar una y otra vez al usuario quejarse de lo complejo que Linux es, o de lo aparentemente difícil que le es cambiar de sistema operativo. Como usuario especializado, usted y yo sabemos que no todo lo que brilla es oro. Y ha sido gracias a eso que hemos podido desestimar productos de software que no ofrecen nada nuevo, que adoptan modelos que limitan al usuario o que simplemente no mejoran la productividad, pero el problema no somos usted y yo; el problema son aquellas personas a las que les ofrecemos nuestros servicios.

Estamos hablando aquí de gente común, con poca o nula preparación en el área, son aquellos que se han convertido en “mercado cautivo” para las grandes corporaciones y que siempre son arrastrados, perjudicados, sometidos y obligados a aceptar un producto por inercia o ignorancia. Pero no vamos a discutir aquí si tal o cual sistema es mejor, más seguro o estable. El punto es que estamos hablando de Linux simplemente porque lo amamos, porque nos ha dado muchas satisfacciones y queremos compartir aquella felicidad con otros.

Entonces, 17 años después, pareciera que a pesar de la existencia de nuevas distribuciones orientadas cada vez más  al usuario regular, volvemos a aquellos tiempos en los que veíamos al Linuxero como un ser mítico o de otro planeta. ¿A qué me refiero? Lea la siguiente queja que encontré en un muy conocido blog.

Yo trate de usar ubuntu y lo deje a los 35 minutos, tiempo que me llevo instalar una cochinada llamada PIDGIN que era nomas para chatear, luego había que instalar flash para poder entrar a youtube, adiós ubuntu.

¿Por qué Linux no llega aún al usuario común? La respuesta es muy simple, porque el usuario común en la mayoría de las ocasiones, no quiere un sistema que le suponga tener que esforzarse más allá de lo que tradicionalmente hace. El usuario común busca y necesita un clic, install & ready para que él solamente tenga que dar clic sin preocuparse por todos aquellos aspectos técnicos detrás. Para efectos de comodidad, esto sería más que perfecto, para efectos de rapidez a veces es necesario tener algo así a la mano, pero usted y yo sabemos que esto no es aplicable al 100% de los casos.

¿Entonces cuáles son los problemas más comunes que el usuario suele encontrarse frente a Linux?

  • El usuario no le entiende al sistema porque no quiere enfrentarse a un esfuerzo demasiado grande.
  • El usuario ve al linuxero como alguien que habla lengua extraña y escribe códigos raros que aparentemente jamás entenderá. El linuxero es a veces demasiado técnico y confunde al usuario mostrándole por ejemplo, como logró compilar el kernel para activar el clustering en el core del sistema y poder utilizarlo junto con las quotas de disco y así optimizar el uso del File System.
  • El usuario tiene la idea generalizada de que Linux es un Unix o un MS-DOS un poco más bonito, pero igual de “inaccesible”
  • El linuxero no entiende a veces que el usuario sólo necesita navegar en Internet y escribir algunos documentos y no más.
  • El linuxero no entiende a veces que el usuario necesita un cambio gradual y razonado y no brusco y a la fuerza como en muchas ocasiones sucede.

¿Qué podemos hacer entonces para acercar Linux al usuario común?

  1. Ser paciente con el usuario tradicional
  2. Hablar y discutir en buen termino y en lenguaje claro y entendible para él, de las ventajas que supondría cambiar su sistema operativo.
  3. Dejar de promocionar Linux como “la alternativa a Windows”, cuando sabemos que es un sistema operativo totalmente diferente y que puede enseñarse de igual forma que se haría con un curso introductorio de Windows, eso incluye dejar de hacer comparaciones del tipo “En Windows esto lo harías así…”. Eso incluye los programas que sabemos que son alternativos a tal o cual cosa, pero que nunca se quitaran ese estigma si nosotros los usuarios avanzados no se lo quitamos.
  4. Explicarle claramente al usuario las diferencias entre una distribución y otra también sirve de mucho, porque le evita futuros dolores de cabeza.
  5. Acercar al usuario al mundo de los foros y los blogs, de donde podrá sacar muchísima información útil para su recién instalado sistema operativo.
  6. En lo posible ponerle el ejemplo para que vea que no está sólo, es decir, usar nosotros también nuestro sistema para el uso diario.
  7. Desarrollar cuando podamos software también para la plataforma que preferimos e invitar al usuario a probar nuestra aplicación.

Estás son sólo algunas recomendaciones, como ve, el reto es muy grande, pero recordemos que somos nosotros la comunidad quienes le hemos dado vida a ese proyecto llamado Linux, y somos nosotros mismos quienes lograremos con algo de esfuerzo, romper esa barrera y colocar a nuestro sistema operativo favorito cada día más por encima de las otras alternativas.  Parece un sueño pero, ¿acaso no fue un sueño lo que nos trajo hacia Linux?